Trastorno dismórfico corporal.

Trastorno dismórfico corporal.

Quisiera pensar que para todo cirujano plástico estético, no existe mayor consecución que un paciente feliz de ser físicamente lo que siempre había soñado. En ocasiones llegamos a topar con cierta incertidumbre con algunos casos los cuales pueden ser denominados como extremos.

Gran parte de la cultura estética es referida a este tipo de casos, poniendo en duda las otras tantas razones de su procedimiento y objetivos. Estos tipos de casos pueden ser claros ejemplos de personas con transtorno dismórfico corporal.

El trastorno dismórfico corporal se refiere a los defectos percibidos en la apariencia que conducen a deterioro personal, social u ocupacional. Los pacientes con esta extrema insatisfacción con la imagen corporal tienen altas tasas de problemas de salud mental, incluyendo la depresión y el riesgo de suicidio. Puede que muchos médicos no tengan un amplio conocimiento sobre este transtorno y no se den cuenta cuando lo están tratando, puede que para algunos sea más fácil ignorarlo. Pero según un estudio realizado por Theo Bouman, la tasa de reporte de este tipo de casos es de 2% a 10%. Muchos doctores tienen la preferencia de realizar este tipo de investigación durante la etapa de evaluación con los pacientes.

Generalmente estos pacientes quedan insatisfechos con los resultados, causando a menudo procedimientos adicionales. Como resultado, el TDC se considera una “contraindicación” para los procedimientos cosméticos. En el caso de encontrarse con estos casos es importante tener conocimientos de cómo tratarlo o contar con un contacto profesional referente a la psicología.

 

 

Y aunque puede llegar a suceder entrar en un conflicto con el paciente, será evidente la satisfacción por ambos lados al lograr un objetivo por medio del razonamiento y honradez.

 

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